viernes, 1 de mayo de 2009
Córdoba del otro lado
Una semana atrapados en Córdoba.. Al llegar parece una ciudad sin atractivos especiales, de hecho así es, pero algo tendrá cuando día tras otro encontrábamos algo para retrasar un día más la partida. Parte de la culpa la tuvo la cálida hospitalidad de Pam, en su pequeño apartamento compartimos suelo, sofá, cama y silla a ratos con su novio, una alemana, un madrileño, un polaco, un chino-paraguayo que vive en un juego de ordenador, Ruth y yo... una locura.!! Diego, Guille y toda la gente linda que conocimos también hicieron su parte. Al salir de Córdoba vamos dejando atrás la Argentina "europea" a medida que vamos al norte el paisaje cambia, la tierra se seca y se reverdece a ratos, se salpica de cactus enormes, el viento y el agua juegan con la roca, la carretera se retuerce, el asfalto desaparece, los autobuses se hacer viejos y desvencijados, las piedras del camino ponen a prueba sus remaches, la gente se hace chiquita y más morena, las heladerias empiezan a escasear y baja su calidad.. Y los turistas empezamos a perseguirnos unos a otros... En otros países lo llamo el efecto lonely planet, todos seguimos el camino que nos marca la guía de viaje, pero aquí pocos la llevamos, la cantidad de mochileros locales y el idioma, hacen mucho más fácil el intercambio de información sobre la marcha. Es curioso, pero la mayoría de la gente de habla no hispana con los que nos cruzamos hablan, o intentan hablar español, incluso algún inglés nos encontramos que lo habla!! mientras en otros lugares el inglés es el idioma común del viajero, aquí pasa a un muy segundo plano. De córdoba a Salta hacemos una ruta por los Valles Calchaquies, donde nos decepciona Tafi del Valle, nos seduce Amaicha del Valle con la hospitalidad y la cocina de Juan y Sol, nos relajamos en Cafayate con la excursión a las ruinas romanas y a la Quebrada de las Cónchas, nos quedamos una noche sin querer en San Carlos (lo de no trabajar los domingos se lo toman en serio..) nos sorprende Angastaco con Leonardo Gutiérrez, el personaje del pueblo, que tiene una especie de museo restaurante, el rincón florido, con un patio al que llama patio andaluz.. Hablando con el me preguntó que como de grande es la ciudad de Andalucía.. Una noche más en Cachi, tras un trayecto polvoriento y espectacular en camioneta y llegamos a Salta, desde donde escribo esto. (acabamos de pasar por la puerta de un cuartel militar y en vez de una cabra tienen una llama.!!..) Aún nos quedan algunos pueblos antes de llegar a Bolivia...
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